El verano que se va y el otoño que se presiente (II)

Del blog Gaztelugatxe

Como rectificar es de sabios y sobre todo de honrados hoy comienzo rectificando. Mis calificativos a los discursos de Urkullu deben ser corregidos al menos después de lo oído en Zarautz el pasado viernes.

Dejemos a parte las referencias a la recuperación del pulso interno por parte del PNV. Está por confirmar. De hecho en Zarautz había poca militancia y aunque calladamente dividida.
Urkullu debutaba y ahí radicaba la expectativa. Hace un año Josu Jon dejó en ese mismo escenario una línea bien marcada que no se atendió. Ahora Urkullu ha marcado una dirección que veremos como es atendida por los presidentes territoriales y el Lehendakari. El presidente del EBB dejó bien claro que “el PNV tiene una línea política, una estrategia y un partido detrás de lo que el EBB y la Asamblea Nacional determinen”.

Si está convencido de sus palabras y dispuesto a que se cumplan volvemos a la esperanza. En particular cuando insiste en que no hay ruptura estéril sino constancia e imaginación para que si se cierran los caminos a las reivindicaciones se intentarán otras fórmulas “hasta que logremos encaminar a Euskadi al mejor futuro posible desde su libre determinación”.

Este si es el PNV el que ni ladra a la luna- bonito símil para los vendedores de humo – ni pierde los papeles. Recuerda al maduro Arzalluz cuando en Salburúa repetía aquello de la serenidad, paciencia, inteligencia, estar siempre preparado. Es que además UrKullu remachó que “buscará otras puertas que abrir”, insistiendo en el fin clave del PNV de siempre “para buscar nuevas cotas de autogobierno posibles en un horizonte de convivencia y al ritmo que la sociedad lo demande”

No estoy por la añoranza sino por subrayar las palabras de quien de nuevo vuelve a decir lo que el PNV es y debe ser por que el PNV dirige y articula este pequeño país nuestro y porque el PNV que sabe lo que es qué quiere y cómo dar los pasos adecuados es respetado por todos, en Madrid y en Europa.

Pero sobre todo vuelvo el discurso ideologizado pegado al suelo. El referente del PNV es la sociedad vasca en su conjunto y actúa a su servicio y adecuándose a sus ritmos, sin ensoñaciones y sin intentar sustituirla metiéndole en problemas que le crean inseguridad e incertidumbre.

Si el discurso iba en serio era necesario seguir pisando tierra y en consecuencia también dejó claro el presidente del EBB que el PNV no está obcecado por la consulta ni por las elecciones autonómicas sino por la incierta situación económica, vista desde aquí con cierta autocomplacencia. No correspondían sesudos análisis sino una sencilla y determinante advertencia “aquí también hay que espabilar”.Y se refirió a los presupuestos del Estado también con realismo ya que cualquier actitud despectiva o negativa a la negociación y acuerdo “es un cachete en nuestra propia cara”. Basta sólo recordar la demanda de infraestructuras, recursos de Investigación y desarrollo y políticas sociales como empleo y seguridad social todavía en manos del Estado.

Me atrajo Urkullu. Pero mantengo mi duda sobre si su convencimiento para hacer prevalecer las líneas de sus palabras es tan claro como sus palabras de Zarautz.

También hablo el jefe del GBB. Como es habitual no habló de lo que es el PNV. Pidió dialogo sobre el derecho a decidir cosa que no ha promocionado entre su propia militancia para la que sólo busca adhesiones. Adoctrino como es habitual sobre ETA y la izquierda radical. También añadió para los oídos de sus seguidores ligeros de análisis la coletilla genérica y llena de vaguedades : “estamos ganando paso a paso” se refería a “las posiciones hasta las que el PNV ha avanzado en estos años de apuesta soberanista”. ¿Estaría vendiendo los éxitos electorales desde que él candidato por Gipuzkoa y jefe del GBB?.

Por cierto el jefe del GBB confunde. Afirma que la creación del PNV es “la primera expresión de eso que se denomina conflicto político”.No es cierto y además es una manipulación. El conflicto político ya existía incluso antes de la abolición de los fueros como diría Larramendi. El PNV nació como instrumento innovador para la solución del conflicto político en una época de significativos cambios sociales, económicos y políticos. Adaptarse a los tiempos y sociedades con ese objetivo es lo que mejor ha sabido hacer EAJ.

En estos días El País (31/08) ha publicado un sensato artículo de Pedro Larrea que recomiendo leer por que es sencillo, evidente y certero. Pedro Larrea, al que considero un hombre honrado y prudente desconcertado como yo, describe en su escrito el nudo de la cuestión que precisamente mantiene mis dudas, antes formuladas, sobre Zarautz:.”Las cosas en el PNV se empeñan en discurrir contraviniendo la dialéctica elemental. Los que perdieron en la última confrontación interna (presidencia del partido) son hoy los que marcan a la afiliación la línea política a seguir, mientras que los que entonces resultaron vencedores postergan para una mejor ocasión la implantación del programa que les llevó a la victoria.”

Habrá sido Zarautz el comienzo de esa implantación?.

CONTINUARÁ.

Diógenes Navarro Bigarrena

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento una gran alegría al leer tus artículos.Me reconfortan.
Creo también que somos muchos los que pensamos como tú en el Partido,pero por las circunstancias,no nos atrevemos a hablar.
Eskerrik asko eta segi,mesedez.
María Arrien

Anónimo dijo...

Por seguir con el simil de Armaola, Dindenault es Ibarretxe. Es el lastre que hay que soltar para construir el futuro. La locura (en términos de estrategia política por supuesto) de este hombre, ha llevado a que las fuerzas radicales latentes en el Partido y siempre contenidas (Egibar...) y los amorales capaces de abrir cajas de Pandora por obtener poder (Gerenabarrena...) hayan llevado al Partido a esta estrategia.

Viene un desastre monumental. Nos vamos a la oposición para muchos años, y hace falta identificar claramente dónde está el origen de tanto desatino. Es Ibarretxe. Sin Ibarretxe y su estrategia alocada, Egibar hubiese sido una mera anécdota, muy desagradabele eso sí, pero anécdota.